Jorge Hernández. síntaxis de la grieta

Jorge Hernández. El secreto mejor guardado. Técnica mixta sobre lienzo. 2006.
Jorge Hernández. El secreto mejor guardado. 2006 Técnica mixta sobre lienzo.

Ante un mundo mediatizado visualmente, donde la imagen se ha convertido en material de desecho, llevando implícita la marca de su propia muerte, que sucede casi de inmediato, la obra de Jorge Hernández—Huelva 1973—tiene la capacidad de llamar la atención a un espectador hastiado y a la vez ansioso de un ametrallamiento de imágenes para, una vez en su terreno, descargarle todo el peso de significaciones que porta a través de una recodificación habilidosa de los lenguajes que sostienen su propia cultura, tanto a nivel histórico, como social y psicológico.

En sus pinturas vemos interiores fragmentados a medio camino entre el escenario de una película porno y el de un cuadro de Vermeer; exteriores marcados por una arboleda asfixiante o un paisaje yermo y vacío sirven de fondo a figuras que parecen recortadas de revistas chic de finales de los sesenta y principio de los setenta. Escenas enmarcadas partiendo de colores sintéticos, casi fovistas que maduran hacia colores menos saturados y brillantes en sus últimas obras. La fragmentación violenta de planos y las arquitecturas geométricas crean un micro-mundo de impresionante poder evocador con una enorme capacidad de exégesis. Las figuras muestran su otredad, su no pertenencia legítima a tales planos, facilitando con ello un tránsito estable de la narración hacía nuevas síntesis de elementos externos.

La estrategia de figuración marca el camino para que el espectador digiera la historia escenificada de forma simultánea, una proposición simple que modifica sus propios elementos en un ejercicio de sustitución, alteración de órdenes, conmutación y adjunción. La lectura de su obra exige del espectador un acto de subversión receptiva desde el inicio mismo de la contemplación, al no encontrar la dirección de lectura adecuada. Al abrirse el juego de significaciones y referencias hacia un infinito referencial azaroso, es propio de los títulos que acompañan sus obras el anclar estas referencias y reintroducirlas en la cadena narrativa.

Adscribiéndose a la imaginería propia de ilustraciones, revistas de moda y del cine de los años sesenta y setenta en Estados Unidos, aquella época que se mostró como el aquiempiezatodo de occidente, pero también como el despertar de los terrores dormidos y olvidados desde la segunda guerra mundial. En aquel tiempo, del que somos sus principales herederos, donde el nacimiento de la cultura de la libertad consumista encerraba el acto mismo de vivir en una cajita hermética  limitada a tu casa, tu coche, tu baño; donde eras definido por el color de tus zapatos, quizá teniendo como única función huir de aquellos terrores acechantes en un acto neurótico.  Introduce Jorge una fractura  a través de atributos que les son propios, sin salir además de su recinto amurallado, induciendo con ello al vómito y la explosión desilusoria, poniendo sobre la mesa la manifestación del diálogo y el conflicto a través de una dialéctica de la visión notablemente desarrollada y apoyada en la misma cultura cuyos cimientos mina con una narración quebrada que abre el camino hacia una sublevación interna de carácter permanente.

Sexo, violencia, miedo, esperanza, dolor…pasiones humanas reducidas en escenas a primera vista calladas, silenciosas y calmas. Escenas que seducen al espectador para sumergirle y ponerle de cara ante la verdadera naturaleza de su sociedad, sus relaciones con los demás y consigo mismo. El uso de iconos de la cultura de masas, reducidos a fetiche de cargas significantes contradictorias y hasta difusas,  hace perder la propiedad constitutiva y convencional de sus símbolos. El cuchillo empuñado en un acto de terror, la cigüeña, el lobo acechante desde la sombra, el bosque secreto, son desgajados parcialmente de sus significados para entrar a formar parte de un nuevo juego de denotaciones que cuestiona sus cualidades referenciales de conceptos tradicionalmente unidos a ellos.   El pensamiento es captado en una red propia y entretejido en la trama que desarrolla apelando a un segundo lenguaje con la intención de hacer hablar a la palabra dormida. La obra de Jorge Hernández no es lenguaje de semejanza, es representación sublime de un caos pensado y sometido a una testificación no articulable sino a través de imágenes.

 

PEPEALVAREZ

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