Juan Manuel Seisdedos. La poética habitable

 

seisdedos

En cierta ocasión Diderot preguntó a un ciego de nacimiento qué entendía por espejo. El ciego respondió­: «una máquina que pone las cosas en relieve lejos de sí mismas, si están convenientemente colocadas en relación con ella. Es como mi mano, a la que no tengo que colocar junto a un objeto para sentirla».

Juan Manuel Seisdedos, trabaja la idea de masa en la superficie plana, trabaja la forma geométrica, los planos, los espacios vacíos, como lo haría un escultor. ¿Qué creéis que son los ojos?—preguntó a su ciego Diderot—«un órgano en el que el aire actúa como el bastón sobre mi mano». Con este bastón tienta Seisdedos el espacio virtual que se construye en sus obras, ofreciendo al espectador una dimensión física en la superficie pictórica. Un cubo cuyos espacios se perciben por ese otro sentido que no es visión, pero tampoco tacto, el que nos permite sentir algo sin tocarlo ni verlo. Una percepción que emana de la fisicidad de todas las cosas tangibles y que ritman en los espacios de sus lienzos danzas ocultas para el ojo y sólo sensibles para este sentido otro. Cines-qué?

Juan Manuel idea las figuras como trazos generados por el movimiento de su cuerpo nuclear en estado de centrifugación. Una sensación de masas pasando entre sus dedos le otorga la idea de dirección, múltiple en sus composiciones. Las líneas rectas como hilos tensos, las curvas como hilos destensados. Todo trabajado en una danza donde diferentes puntos de experimentación traen en sucesión a su memoria combinaciones con las que forma sus figuras. Los colores son tratados como elementos de intensificación de atmósferas, de vinculación a la luz, derivación etérea que nunca se torna subordinación al sentido de la vista.

El resultado de su trabajo es el de una poética espacial donde el espectador se vuelve habitante. Ante el cual se abre una dimensión donde agazaparse y sentir en su propio cuerpo el extraño comportamiento de fuerzas imaginadas que se vuelven reales y tangibles. La experiencia del espectador es más parecida a la que sentiría ante una escultura o un espacio arquitectónico, no la de hallarse frente a una proyección virtual propia de la pintura, sino la de combatir con las fuerzas cinéticas de masas y vacíos en un campo en el que su propio cuerpo es actor. Tenemos suerte, de todos los sentidos el más resistente al envejecimiento es el del tacto y éste se mantiene inalterado a pesar de los años de Juan Manuel.

PEPE ALVAREZ

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s