Riitta Ikonen & Karoline Hjorth “Eyes as Big as Plates”

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Riitta Ikonen & Karoline Hjorth. Salme. De la serie: “Eyes as Big as Plates”

Como consecuencia del control de natalidad y del aumento de la esperanza de vida en occidente, el envejecimiento de su población se muestra como un proceso constatable y progresivo. El futuro será anciano y la primera generación en sufrir el envejecimiento como problema crítico está a punto de aparecer.

Es evidente que nuestra sociedad contemporánea es una sociedad paradójica. Si por una parte existen nuevas actitudes ante la salud, que se ha transformado en una preocupación omnipresente hasta el punto de poder afirmar que los ideales hedonistas han sido sustituidos por la ideología de la salud y la longevidad; por otra se mantiene un culto a la juventud, a lo joven, de forma que la vejez en lugar de ser leída como un triunfo de la sociedad y el anciano como el ejemplo vivo de este triunfo sobre la naturaleza, es percibida más bien como una especie de venganza del futuro. El envejecimiento y el envejeciente se convierten en tabúes de los que no existen apenas testimonios. La ausencia de ancianos en las corrientes de información mediáticas hace que la vejez de cada uno resulte extraña, negando a reconocernos en el viejo que seremos.

En el marco de la medicina sería preciso un replanteamiento dirigido más a mejorar la vida que a prolongarla. Vivir los años que nos corresponden pero mejor. Disminuir, en palabras de Ramón y Cajal, la fragilidad de la vejez, el periodo de invalidez, mejorar la calidad de las últimas etapas de la vida y por encima de todo conseguir morir de una vez, y no por parcelas. Entender, al fin, el envejecimiento no como un fracaso sino como un proceso natural que se puede mejorar.

En tanto una de las funciones del arte sea la de diluir certezas que consciente e inconscientemente se aferran a los canales representativos y, siendo el estereotipado de la vejez asociado a conceptos negativos, la importancia de sus proposiciones es fundamental para gestionar un mecanismo de sostenibilidad social donde celebremos el envejecimiento asumiendo sus condicionantes, incluidos la enfermedad y la muerte, no como algo negativo sino positivo. Porque, como afirmaba Cicerón, el cabello blanco y las arrugas no pueden de repente destruir el prestigio de una persona. Un prestigio que descansa en ver al anciano y la vejez más que como realidad como posibilidad. Y porque no podemos olvidar que aquellos que alcanzan la vejez demuestran, en la mirada indiferente proyectada desde sus cuerpos quebradizos, no ya una falta de contemporaneidad, sino más bien que el mundo que han habitado ha resultado ser más frágil que ellos.

info sobre “Eyes as Big as Plates” en su página

PEPE ÁLVAREZ.