Los cortantes dientes del ángel. Rocío López Zarandieta en DBAT.

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La maravillosa y secreta historia de la Mujer tiburón
Sala de Arte DBAT
Avda de Andalucía, 21
Gibraleón-Huelva-
Hasta el 28 de febrero.

¿Qué pasaría si Picasso hubiera nacido mujer? Era la inquietante pregunta que Linda Nochlin lanzaba, una de las muchas preguntas a las que el status quo del arte tuvo que enfrentarse,  formuladas para desestabilizar la estructura misma de una disciplina como la Historia del Arte, escrita por y para hombres. ¿Habría, el señor Ruiz, incentivado a la joven pintora en sus logros? ¿De ser afirmativa la respuesta, habría tenido la artista entidad suficiente para imponerse en un sistema tan dominado por discursos patriarcales como el del arte de su tiempo? La pregunta era lanzada como un anzuelo para aquellos teóricos que salían, en los años setenta, al paso de la idea de género como un frente abierto que buscaba la compensación por contrabalanceo, dentro de un marco cuya historia, escrita en los libros de texto, anulaba a la condición femenina o la delegaba a un segundo plano. Con ello se entregaban a la tarea  «normal de los investigadores especializados de reinvindicar la importancia de su propio maestro menor u olvidado»1.

En esta muestra Rocío parece ofrecer algo más que una respuesta en “femenino”, regresando con otra pregunta aún más incómoda, ¿y si Cronos, el que devoraba a sus hijos por miedo a perder su poder, hubiera sido una titánide? ¿Qué, si fuera mujer la que hiciera uso de la violencia mítica reservada al poder falocéntrico del hombre? Con ello somete, y no solo a la Historia de arte sino a la Historia en general,  a una ruptura de la cadena significante en las mismas raíces de su discurso. Una trabazón sintagmática en la sucesión de los significados constituyentes de una aserción aceptada de manera tácita.

Once impresiones digitales sobre vinilo, una vídeo-proyección y una instalación son los recursos de los que se vale la artista para, desde su visión personal y fácilmente reconocible, desgranar el discurso hegemónico cuya base patriarcal surge en las rebabas de la historia, trabajando el cambio de paradigma desde betas transfronterizas al mundo del arte. El proceso edípico emerge aquí no tanto para reclamar la atención materna a través de la rivalidad, sino más bien con el fin de derrocar la autoridad paterna en el ámbito de la lingüística. La respuesta de Zarandieta es contundente, tanto como para arrastrar el anzuelo a una profundidad desconcertante donde el tema no se reduce a la idea de género sino a una cuestión de posición.

1.Linda Nochlin, “Why have there been no great women artists?” Artnews, Enero 1971
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