Dormir con los ojos abiertos.

 

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Fernando Castro Flórez
“Estética a golpe de like.
Post-comentarios intempestivos
sobre la cultura actual”
Newcastle ediciones.
Murcia 2016

Hannah Arendt, en un intento de separar la figura de Heidegger del nacionalsocialismo, apeló a la figura de Tales de Mileto, el cual, mientras dirigía su atención a los astros no se percató del pozo donde terminó cayendo. Nada más lejos de la realidad, si existe un sujeto realmente conciente del mundo que le rodea es un filósofo. Y esto lo sabe bien Fernando Castro cuya manera de escribir evita deslizarse al rincón más oscuro de una biblioteca, con el peligro de hacer sus textos demasiado opacos e inaccesibles. En “Estética a golpe de like” nos trae una reflexión del tiempo presente donde todo parece ser post-algo, donde lo actual no sobrevive a su propio aliento, atenazado por una velocidad sin rumbo que hace que todo lo que aguante más de un día sea considerado como arqueología, aún careciendo de valor.

Para hablarnos de sus principios in-comunicativos, usa como marco crítico desde el arte contemporáneo hasta el videoclip viral en la red, desde la voracidad escatológica del espectador medio hasta el narcisismo apenas vedado del usuario de las redes sociales. Comentarios sobre un mundo donde el habitante-usuario vive asediado ante una batería de información que reduce toda respuesta posible a una extensión del “compartir” como último y agónico modelo de auto-representación.

En este “intempestivo” conjunto de “post-comentarios” resuenan como el trueno las voces de Adorno, Heidegger, Bataille, Platón, del Tiquun o el comité invisible, mientras el ruido televisivo nos vomita el último reality de moda, el debate casposo o la retransmisión repetitiva y redundante del inocuo informativo de la tarde. Desposeída ahora de esos momentos donde el pitido constante de la carta de ajuste otorgaba la esperanza de saber que ese aparato cacareante callaba al menos una vez al día, la nueva televisión del 24/7 representa la tortura definida por Simone Weil como aquello que no permite intuir su fin, la caída sin fondo que termina con la muerte en trozos del alma del torturado.

No estamos ante una obra maestra, Castro Flórez no escribe, aunque bien pudiera, rodeado del eco atronador del sabio mítico. Su tono es el propio de una discusión, de una toma de posición crítica y abiertamente argumentativa que transita muy lejos de dar respuestas definitivas. Plantea preguntas que tal vez, una vez resueltas, sean olvidadas, pero tras las cuales subsiste el espíritu crítico que las generó. Fernando avisa en el mismo título, “sin pies de página”, sus lectores habituales ya sabrán que sus notas corren paralelas a la obra misma y que sus citas no son realmente citas, sino puertas de acceso a un saber abierto cuyas fronteras no quedan siempre bien definidas. Es verdad que cumple con su palabra, pero en esta humilde y preciosa edición se ha tenido el cuidado de dejar el margen suficiente al lector para que sea él quien lo llene ellas.

PEPE ÁLVAREZ.

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